Derechos Humanos de los empresarios

El Comercio

Fue a Angelino Garzón, ex vicepresidente De Colombia, de quien escuché por primera vez hablar de manera explícita, pública y con gran elocuencia, de la necesidad de promover los derechos humanos de los empresarios. Fue en un congreso del Pacto Mundial en Colombia donde también participó el general Óscar Naranjo, quien dio una excelente conferencia acerca de cómo había logrado, entre varias cosas, que Medellín tuviera ahora un índice de criminalidad menor que el de Washington D.C.

Recuerdo que cuando don Angelino se acercaba muy lentamente al podio producto de varios problemas de salud, entre ellos un severo derrame cerebral, no esperaba un brillante discurso. Era la primera vez que lo escuchaba y la verdad fue una grata sorpresa y revelación el magnífico e inspirador mensaje que ofreció. Este político colombiano que había sido sindicalista y miembro de la izquierda habló de que era injusto que se excluyera a los empresarios de la aplicación de una política de derechos humanos.

Narró con gran claridad cómo los derechos humanos de los empresarios eran violados sistemáticamente por políticos y funcionarios públicos corruptos e ineficientes que pedían coimas y entorpecían sus labores de creación de riqueza y trabajo decente. Por otro lado, muchos empresarios enfrentan al cáncer del terrorismo y la delincuencia totalmente desprotegidos por el Estado, siendo objeto de cupos, extorsiones, secuestros y asesinatos. Escucharlo me hizo reflexionar acerca de que las ONG y los medios deben también poner en la agenda los derechos que tienen los empresarios a ser tratados con respeto y con dignidad.

En suma, que se respeten sus derechos humanos. Esto debe sonar extraño a ciertas ONG y medios que estigmatizan y promueven una versión estereotipada del empresario como un elemento negativo y disfuncional en la sociedad.

La realidad es todo lo contrario. Gracias a la pujanza de nuestros empresarios se ha reducido la pobreza. Esto me hizo recordar al personaje de la última novela de Mario Vargas Llosa, Felícito Yanaqué, un empresario que se hizo desde abajo y que triunfa a pesar de la adversidad.

Tanto el general Naranjo como el ex vicepresidente Garzón hablaron de la necesidad de formalizar la economía dado que es en el mundo de la informalidad donde se genera el embrión de la corrupción y las violaciones sistemáticas de derechos humanos y ambientales.

Resulta paradójico que un ex sindicalista sea quien denuncie la violación de derechos humanos de los empresarios por parte de los terroristas, de los delincuentes y sectores ineficientes y corruptos de la administración estatal.

Saludo el liderazgo de este político colombiano que, desafiando el statu quo, ha tenido el valor de poner un tema tan importante en la agenda. Seguramente esta sensata declaración le debe haber generado un alto costo político.

Es hora de que los derechos humanos de los empresarios sean respetados y que no sean vejados, calumniados y extorsionados.

Los empresarios son también seres humanos y ciudadanos con derechos.

Veraz, oportuno y disruptivo mensaje del ex vicepresidente de Colombia.

El héroe discreto de Vargas Llosa y los millones de empresarios que todos los días trabajamos duro para hacer crecer el PBI y crear trabajo decente con responsabilidad social le agradecemos a este ex sindicalista y político colombiano por su liderazgo y por su sensatez.