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La bella máquina de Smith

El Perú ha iniciado el proceso para ser parte de la OCDE, que es el grupo de países que ha alcanzado mayor bienestar para su población y que son los que más atraen talento, inversión e innovación. Asimismo, son sociedades donde se ha conseguido lo que David Hume planteaba desde el siglo XVIII: “Que la política puede reducirse a ciencia”. Felizmente, en los países de la OCDE que tienen un alto grado de formalidad han desarrollado dispositivos de verificación y control que garantizan un manejo eficaz de los asuntos públicos y logran que incluso gobernantes mediocres o claramente incompetentes no ocasionen tanto daño. Por eso es tan importante que nuestro país siga fortaleciendo su institucionalidad.

El haber obtenido grado de inversión, el haber suscrito diversos TLC, son candados contra la potencial irracionalidad de políticos que logran ser elegidos por obra del azar o del insuficiente nivel educativo de sus electores. Son también escudos protectores contra impulsos totalitarios y antidemocráticos.

La buena noticia es que el Perú, a pesar de todos sus problemas, ha tenido una sana gimnasia democrática desde hace tiempo y está participando activamente en mecanismos supranacionales, como el Pacto Mundial de Naciones Unidas, que han contribuido notablemente en los avances de diversos indicadores sociales y económicos que ahora nos permiten iniciar el proceso de incorporación a la OCDE. Poco a poco va fortaleciéndose la estética y el amor como ideología y como motores de la política y la economía. Como decía el conde de Shaftesbury: “Nuestro sentido ético consiste en una antipatía o aversión real hacia la injusticia y el error, y en un afecto real o amor hacia la libertad en razón a su belleza y dignidad natural”. Para el conde, los objetos de juicio ético son tan inmediatamente atractivos o repulsivos como los del gusto estético. La belleza, la bondad y la verdad están de acuerdo: lo que es bello es armonioso, lo que es armonioso es verdadero y lo que es a la vez verdadero y bello es agradable y bueno. Por eso política y estética están estrechamente relacionados.

Elijamos gobernantes con sentido de la estética y la ética para que, como decía Adam Smith: “Cuando se contempla la sociedad humana bajo cierta luz abstracta o filosófica, aparece como una inmensa máquina, cuyos movimientos regulares y armoniosos producen miles de efectos agradables. Como en cualquier otra máquina bella y noble que sea producto del arte humano, aquello que contribuya a hacer sus movimientos más suaves y fáciles creará belleza a partir de este efecto y, por el contrario, aquello que contribuya a obstruirlos será motivo de desagrado: de este modo, la virtud, por decirlo así, el bello lustre para las ruedas de la sociedad, necesariamente place”.

Por eso, en el futuro, no elijamos autoridades que con su poca preparación, poco sentido de la estética- ética y con sedimentos de esa ideología del odio que cayó con el Muro de Berlín, hagan, como el vil óxido, chirriar y rechinar desagradablemente los engranajes de nuestra sociedad. Extendiendo la metáfora, debemos asimismo eliminar el polvo informal que rodea nuestra máquina formal dificultando su funcionamiento. Asegurémonos también de que nuestra máquina tenga el mejor diseño, como lo garantizaría nuestro acceso a la OCDE.

Hacia la OCDE

El Perú, a pesar de todos sus problemas, ha tenido una sana gimnasia democrática desde hace tiempo y está participando activamente en mecanismos supranacionales

Informalidad

Debemos eliminar el polvo informal que rodea nuestra máquina formal dificultando su funcionamiento