“Ningún empresario quiere deshacerse de sus empleados; nos cuesta mucho reclutarlos, entrenarlos, son parte de nuestro éxito», sostiene María Isabel León, presidenta de la CONFIEP.

María Isabel León, presidenta de la CONFIEP, afirma que su gremio viene articulando con el Ejecutivo la atención de las necesidades del sector público y del aparato privado, de tal forma que se mantengan las líneas de trabajo y de abastecimiento a la población en esta cuarentena. “Tenemos que mirar un mismo horizonte”, subraya.

¿Hizo bien el gobierno en extender la cuarentena?

En esta crisis sanitaria lo principal es minimizar las pérdidas de vidas humanas, cuidar la salud pública, pero habiendo transcurrido más de 40 días es importante trabajar en los protocolos que se van a seguir para minimizar el impacto económico y reactivar la economía porque las personas tienen que retomar sus puestos de trabajo y tenemos que continuar con el crecimiento y bienestar de nuestro país.

El presidente anunció un retorno gradual a la actividad económica. ¿Cuál debería ser la estrategia?

Desde el sector empresarial estamos coordinando con distintos ministerios, en especial con los de Producción y Salud, todo lo que tiene que ver con el reinicio de las operaciones en diferentes ámbitos de la economía. Tenemos que cuidar la salud de nuestros trabajadores porque esta pandemia no ha terminado, pero pensamos que se pueden ir reactivando algunos espacios económicos que tienen características especiales como la minería, el agro, la pesca o la construcción. Se pueden ir retomando también algunas actividades de profesionales independientes, aquellas que garanticen el cuidado de trabajadores y no impliquen la aglomeración de personas.

¿Los trabajadores y las empresas estarán capacitados para operar con nuevos protocolos?

Debemos ir retomando poco a poco nuestra vida, no podemos pasarnos la vida entera en una cuarentena. Comprendo la urgencia y la necesidad de haberla llevado adelante, pero las personas necesitan alimentarse, llevar el pan a sus casas cumpliendo estrictos protocolos de seguridad.

Especialistas en salud pública temen que la apertura de algunos sectores haga que mucha gente salga y se produzca un desborde. ¿Cómo controlar eso?

Todos los ciudadanos estamos viviendo una etapa de nuestra historia muy especial. Creo que vamos a tener mucha prudencia cuando se levante esta cuarentena y se permita que salgamos, confío en el criterio de la gente. Como dijo Ronald Reagan: “La primera obligación del gobierno es proteger a la gente, no dirigir sus vidas”. Ha sido peor restringir los horarios de compras; al contrario de lo que se pretendía eso ha generado más aglomeración de personas; con esa experiencia se tiene que ir planeando de manera inteligente la apertura de los mercados. De ninguna manera será bueno que sigamos en una cuarentena, sobre todo pensando en esos 12 millones de peruanos que trabajan en la informalidad, que son emprendedores, que se ganan día a día el pan y que hoy, acatando la disposición gubernamental, se encuentran haciendo cuarentena. A muchos de ellos no les ha llegado el bono.

El presidente indicó que para financiar los esfuerzos del Estado se creará un “impuesto solidario” que gravará a la población de mayores ingresos. ¿Qué opinión le merece eso?

No sabemos la naturaleza de este impuesto porque no ha sido anunciado de manera clara. En todos los esquemas tributarios naturalmente, el que gana más, aporta más. (…) Estamos en un momento de crisis, si acaso este impuesto se piensa aplicar a las empresas tendría vigencia a partir del próximo año, según lo que manda la norma tributaria. Es difícil opinar sobre un impuesto cuya naturaleza no se logra entender. Lo que sí tengo que admitir es que el Perú ha emitido bonos por 3 mil millones de dólares que le dan liquidez, y tenemos un fondo de reserva de contingencia que está dentro del presupuesto del año 2020, que asciende a 26 mil 250 millones de soles. Eso es casi el 15% del PBI, del cual hemos utilizado una pequeña cantidad y tenemos espacio para poder usarlo en estos bonos solidarios a favor de la población.

¿Consideraría adecuado subir los impuestos a quienes perciben más ingresos?

Más que discutir este tema hoy, que puede tener muchos argumentos a favor y en contra, está la oportunidad de las medidas que se toman. Estamos viviendo una pandemia, una crisis de salud, lo que necesitamos es liquidez. Cualquier impuesto o la modificación del Impuesto a la Renta va a surtir efecto a partir de enero del próximo año. Pero nuevamente digo: el país tiene liquidez, tiene fondos suficientes, diferente a lo que hubiera pasado si esta pandemia nos hubiera pescado en la década de los 60 u 80 en la que la situación económica era terrible, no teníamos reservas internacionales…

La Confiep también planteó al Ministerio de Trabajo, a través de un comunicado, que el cese colectivo se aplique de manera automática y sin autorización previa; eso generó mucha polémica.

Estas medidas que se propusieron al Consejo Nacional de Trabajo, no eran pedidos, eran medidas que se ponían a disposición del Consejo Nacional para poder debatirlas. Yo podría decir en contraparte, por ejemplo, que los representantes de los sindicatos también hicieron sus presentaciones de propuestas, muchas de ellas legítimas para su representación. Por ejemplo, pedían el inmediato aumento de la remuneración mínima vital, y elevar sus pensiones en una crisis sin precedentes en la que nadie sabía si iba a poder pagar su planilla a fin de mes. Eran pretensiones que ellos, legítimamente, ponían encima de la mesa a discusión, no eran medidas de imposición sino medidas que se plantearon para evaluar. Nosotros hicimos un orden de sugerencias que tenían que ser evaluadas por parte del gobierno porque, evidentemente, la licencia con goce de haber era imposible de mantener. La última instancia que tenía que evaluarse eran los ceses colectivos que no implican despidos masivos, de ninguna manera, esto sucede y existe en la ley. Cuando una empresa arrastra movimientos negativos de tiempo atrás y, en una determinada circunstancia su sobrevivencia se agrava, entonces, tiene que apelar a suspender parte de su planilla y mantener a otra para poder subsistir. Lo peor que nos podría pasar es que las empresas quiebren, cierren y todos los empleados se queden sin trabajo, eso es lo peor que podría ocurrir. Entonces, los ceses colectivos existen para esos casos. Y, además, hay una serie de requisitos que se tienen que cumplir. No es que lo aplico mañana porque quiero sino porque tengo realmente cómo demostrar que vengo arrastrando un pasivo negativo y que una situación en particular genera una inestabilidad y una posibilidad de que la empresa cierre. Entiendo que la sensibilidad de las personas en medio de una crisis puede afectarlas pero no son medidas que hemos pedido para despidos masivos, ningún empresario quiere deshacerse de sus empleados; nos cuesta mucho reclutarlos, entrenarlos, son parte de nuestro éxito.

¿Sostienen hasta el momento ese pedido?

No porque ya estamos en una situación en la que las herramientas que ha usado el gobierno son todas las previas que hemos solicitado. Todo está a disposición, el dialogo entre los empleadores y los empleados es lo que debe primar. (…) Aquellas empresas que no han podido sobrellevar su operación han hecho la suspensión perfecta pero no son tantas al final.

¿Han notado receptividad de parte del gobierno para escucharlos y dialogar?

De lo que puedo dar fe es que tenemos una vinculación permanente con diferentes miembros del gabinete y altas autoridades del gobierno para poder servir de enlace entre el sector privado y el sector público. Recuerden que el 95% del PBI nacional y el movimiento económico de este país lo produce el sector privado. Evidentemente debe haber una coordinación y la estamos teniendo. Yo tengo que reconocer y tengo que destacar en este escenario la figura de la ministra de la Producción, Rocío Barrios, que ha sido una persona clave para articular entre las necesidades del sector público y todo el aparato privado para poder seguir generando esta línea de trabajo y estas líneas de abastecimiento para que la población no tenga carestía de absolutamente nada. Ahora lo que se anuncia es la creación de una comisión intersectorial que va a evaluar un plan de reactivación post-coronavirus. Nos han pedido hacer un ejercicio democrático y presentar a un representante del sector privado y así lo hemos hecho. Trabajaremos dando nuestros aportes, opiniones y críticas también positivas para que las cosas puedan caminar. Somos todos peruanos y tenemos que mirar un mismo horizonte.

¿Cómo evalúan el rol que cumple el presidente Vizcarra en esta crisis?

Nos hubiera gustado que el presidente hubiera contado directamente con el sector privado de una manera más abierta. Nosotros estamos llegando a través de algunos miembros del gabinete con las propuestas pero nos hubiera gustado mucho que hubiera habido, desde el inicio de la crisis, un comando también del sector privado que articulara directamente con el Poder Ejecutivo, de una manera más rápida. Ahora se está haciendo esta comisión, quizás varios días después; nos hubiera gustado que esto saliera desde el principio como sucedió en otros países y tener una interacción mucho más intensa.

«No se trata de destruir trabajos»

El gobierno sostiene que la suspensión perfecta ayuda a preservar puestos de trabajo, pero sectores políticos lo consideran resultado de las presiones de la Confiep.

Nosotros participamos del Consejo Nacional del Trabajo, nunca hemos dejado de hacerlo a diferencia de otros actores que lo usan para ir o no ir y manejar políticamente su participación. Con la representación que tenemos ponemos encima de la mesa todas las posibilidades que se tienen que evaluar con las medidas que se vayan a tomar. Por ejemplo, cuando se nos impone unilateralmente a las empresas esta cuarentena con una licencia con goce de haber. A nosotros nadie nos preguntó si teníamos la capacidad para soportarlo, simplemente se impuso y lo acatamos con el esfuerzo que eso significó. Luego, cuando se extendió el plazo a 15 días más de abril planteamos otras medidas para paliar la imposibilidad de miles de empresas de subsistir sin los ingresos correspondientes a su actividad. La suspensión perfecta es una posibilidad que existe en la ley y que se tenía que evaluar porque hay sectores muy sensibles como el de turismo. En el mes de abril, de un total de 2 millones 600 mil empresas que hay en el país, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, 7 mil 124 han hecho suspensión perfecta y, de estas, el 96%, es decir 7 mil, tiene entre uno y 10 trabajadores; son empresas pequeñas. Las más grandes que se han acogido a la suspensión perfecta con un 4% son una minoría…

¿Cómo garantizar que los empresarios no abusen de este mecanismo?

Así como hay buenos y malos trabajadores, también hay buenos y malos empresarios. El llamado que yo les podría hacer, como presidenta de la Confiep, es que traten de agotar todas las posibilidades para que sus empleados puedan conservar sus puestos de trabajo y recibir sus sueldos a fin de mes. (…) No se trata de destruir los trabajos sino de conservarlos.

 

Entrevista publicada en Diario Perú21 26 de abril 2020

Fecha: 26 abril 2020

También te recomendamos

¡Suscríbete si deseas recibir más información de CONFIEP!


By submitting this form, you are consenting to receive marketing emails from: . You can revoke your consent to receive emails at any time by using the SafeUnsubscribe® link, found at the bottom of every email. Emails are serviced by Constant Contact