Por: María Isabel León, Presidenta de la CONFIEP.

El Perú es un país de emprendedores. Una de cada 3 familias tiene en su seno a un empresario (micro, pequeño, mediano o grande).  De 2’700 mil empresas que registra  el INEI a nivel nacional, 99,4% son micro y pequeñas y cerca del 80% constituyen empresas “familiares”.  Hace poco, leía un interesante estudio realizado por la economista Luccia Reynoso (“Lo que debemos conocer para potenciar el valor de la empresa familiar”), y caía en cuenta que este formato de empresas familiares genera entre el 60 y 70% del empleo, y contribuyen con más del 40% del PBI.

Pero, ¿qué entendemos por empresa familiar? Un primer acercamiento las define como aquellas cuya propiedad tiene el poder de controlar no solo la propiedad, sino principalmente, la estrategia del negocio.  Se trata de empresas que se comportan de manera única debido a la presencia del grupo familiar y del involucramiento y compromiso de la familia propietaria en la conducción de las mismas.

La relevancia de las empresas familiares no es  un tema exclusivo de Perú.  En  la Unión Europea, representan cerca del 50% del PBI y generan 60 millones de empleos. En Estados Unidos y Canadá, representan entre el 50 y el 60% del PBI con 5,5 millones de empresas, 35% de las cuales integran el “Fortune 500”.  En Latinoamérica existen 37 de las 500 empresas familiares más grandes del mundo y generan casi el 8% del PBI de la región. Muchas de estas empresas y grupos empresariales familiares, son muy reconocidos, tales como la familia Slim en México (América Móvil, Telmex, etc.), Familia Álvarez en España (El Corte Inglés), Familia Brescia en Perú (Rímac, Minsur, etc), la familia Añaños (Kola Real), y muchos más apellidos de nuestro Perú profundo que son un ejemplo de esta fuerza económica del país.

Las empresas familiares se sienten orgullosas y promueven sus marcas  basándose en sus tradiciones y propuestas de valor. Incluir el apellido de la familia en la identidad de la empresa es un recurso único y distintivo, si no, recordemos cómo se fundó supermercados Wong o la internacionalmente reconocida orquesta de los Hermanos Yaipén.  Ahora que el Covid-19 ha golpeado al sector empresarial peruano, donde el 99.4% son micro y pequeñas empresas y cerca del 80% son empresas  familiares, urge reinventarse y diseñar estrategias para mantenerse vigentes.  Las empresas familiares son una revelación por  sus valores y fortalezas propias, distintivos que recién se ponen en la mesa de reflexión y discusión con trabajos como el realizado por Luccia Reynoso y que cobran relevancia para enfrentar situaciones de crisis como las que vivimos.

 

Columna de opinión publicada en el Diario Correo 11.10.2020

Fecha: 11 octubre 2020

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