En un nuevo aniversario de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), Raúl Jacob, presidente de la institución, repasa las oportunidades y los desafíos de todos los sectores productivos que la representan.

Para Raúl Jacob, el nuevo presidente de la Sociedad de Minería, Energía y Petróleo (SNMPE), ha quedado en evidencia que, en medio de la crisis sanitaria del Covid-19, el rol que tuvieron las compañías mineras, de hidrocarburos, eléctricas y de proveedores, trascendió lo económico: «se ubicaron en la primera línea de batalla», asegura. Ahora, señala, estos mismos sectores reactivarán la economía del país. El desafío que se impone a su gestión es ambicioso: «ser percibidos como un aliado en la tarea de derrotar la pobreza y generar bienestar para todos los peruanos». En un nuevo aniversario de la institución que preside, Jacob repasa las oportunidades y los desafíos de todos los sectores productivos que la representan.

Al cumplirse 125 años de la fundación de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, nos podría describir cuál es la contribución de esta institución al desarrollo del Perú.

Nuestro gremio empresarial surgió con el compromiso de trabajar y aportar al desarrollo del Perú. Inicialmente incluyó únicamente al sector minero y de hidrocarburos. El sector eléctrico se asoció en 1998 y el de proveedores en el 2013. Estos son los cuatro sectores productivos que representamos: minero, hidrocarburos, eléctrico y proveedores, todos los cuales tienen una participación sumamente importante para sostener el crecimiento económico del país y el progreso de los casi dos millones de familias cuyos miembros trabajan en estos sectores.

Nuestra institución está principalmente enfocada en la promoción y fortalecimiento de la industria minero energética nacional, que con la contribución de la inversión privada, ha sabido afrontar diferentes etapas, todas con importantes desafíos. Hoy nuestros sectores están comprometidos en vencer la actual crisis sanitaria y económica.

Asimismo, desde nuestra labor gremial también hemos contribuido decididamente al fortalecimiento de la institucionalidad y gobernabilidad del país, así como favorecer la descentralización productiva.

Sin duda, son 125 años de muchas historias…

Historias y personas, sobre todo. Este gremio ha tenido a hombres y mujeres valiosísimos que con su acción decidida, desde el gremio y desde sus propias empresas han favorecido enormemente al desarrollo del país. Muchos de ellos ya no están con nosotros y en este número de la revista se está haciendo un homenaje a varios de ellos.

¿En esta crisis sanitaria que golpea al país y a todos los peruanos, cuáles son las acciones que adoptó el gremio minero energético y sus empresas asociadas para mitigar el avance de la pandemia?

Ante esta emergencia sanitaria, las empresas minero energéticas asociadas a la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), sumaron esfuerzos para iniciar una cadena de solidaridad en favor de las poblaciones más vulnerables. Las compañías mineras, de hidrocarburos, eléctricas y de proveedores que forman parte de nuestro gremio, se ubicaron en la primera línea de batalla junto a las autoridades nacionales y regionales para mitigar el avance del Covid-19.

Se logró establecer una cadena humanitaria y solidaria que se movilizó por todo el país apoyando hasta el momento con más 37 plantas de oxígeno, 176 concentradores, 855 mil pruebas rápidas, 967 camas hospitalarias, 30 ambulancias, 241 ventiladores para Unidades de Cuidados Intensivos, material de bioseguridad y 4,000 toneladas de víveres, a lo que se suma la donación de 1,000 toneladas de oxígeno y otras 2,500 toneladas que se comprometió a producir Southern Perú.

A estas líneas de acción se sumó un esfuerzo importante para implementar programas productivos con el objetivo de alentar la reactivación económica de las comunidades.

¿El sector minero energético está en condiciones de liderar la reactivación de la economía nacional que ha colapsado producto de la pandemia?

En un contexto tan difícil como el que vivimos hoy, con el fuerte golpe del Covid-19, el sector minero energético puede ser la gran locomotora que saque el país adelante gracias a la continuidad de sus operaciones e inversiones. Esto es así no solo por lo relevante que es el sector para el país, sino también porque se trata de actividades especialmente preparadas para operar en el contexto de la pandemia, debido a su arraigada cultura de respeto a la seguridad y salud en sus trabajadores —que ahora incluye estrictos protocolos específicos al Covid-19—, y por la propia naturaleza de operaciones que son en la mayoría de casos confinadas y distantes.

¿Cuáles son los principales retos que se ha trazado para su gestión al frente de la SNMPE?

Cuando asumí la presidencia de la Sociedad compartí con el Directorio tres reflexiones que, si bien han pasado tres meses, creo que son todavía válidas respecto al actual momento de nuestras industrias y el país.

En primer lugar, es evidente que seguimos en una situación crítica. Lamentablemente la segunda ola del Covid-19 encontró al Perú nuevamente en una situación precaria, como se refleja en la terrible escasez de oxígeno, camas UCI, el menoscabo del personal de salud y la lentitud del proceso de vacunación.

Ante esta situación, nuestra primera respuesta como gremio ha sido ejemplar: por la solidaridad mostrada con nuestras áreas de influencia, los exitosos protocolos sanitarios aplicados y el rápido regreso de la producción y servicios de nuestras actividades. Todo ello a pesar de las difíciles circunstancias que la rodearon.

Al estar muy orientados hacia la exportación, hay pocas actividades como las nuestras que pueden seguir adelante y aportar para mantener al país a flote en lo económico. Esto es muy importante, pero creo que en las actuales circunstancias se va a requerir un esfuerzo adicional de solidaridad con el país.

Mi segunda reflexión es que, de un lado, hemos tenido casi tres años de falta de apoyo y promoción por parte del Estado hacia la actividad minero energética y, de otro lado, fuerte presencia de grupos antimineros que, aunque pequeños, muy articulados entre sí para afectar nuestras actividades, llegando incluso a graves situaciones de violencia.

El clima político y la agitación social han golpeado nuestro posicionamiento como un sector que agrupa actividades muy importantes para el progreso nacional y que ha impulsado el bienestar de miles de familias que dependen directa o indirectamente de ella.

Debemos ser conscientes de que, a pesar de todo lo que hacemos en el ámbito social, en la contribución a la recaudación tributaria o en la creación de empleos de calidad, estamos enfrentando resistencia y desconfianza de sectores importantes de la ciudadanía, que debemos revertir con acciones, propuestas efectivas y mucha comunicación.

Mi tercera y última reflexión se refiere al momento político que estamos viviendo. Este 2021 va a tener dos momentos bastante diferenciados: el actual, electoral, y luego, definidos el próximo Congreso y Ejecutivo, uno en el que espero termine el convulsionado clima político que hemos vivido.

Esperamos que en lo que resta del actual gobierno y el próximo. entremos con fuerza a la reactivación de la economía mediante crecimiento y paz social. Para este “segundo tiempo” deberemos contar con propuestas que promuevan el uso responsable, sostenible y oportuno del potencial de recursos minero-energéticos del país y nos permitan enrumbar nuestras actividades al dinamismo que han tenido y merecen.

Es muy importante el apoyo y la unidad de nuestro gremio para navegar por las aguas tormentosas que nos tocan en estos años, pero con la esperanza de llegar a buen puerto de la reactivación económica en un clima de armonía social.

En esa línea, para nosotros es vital lograr consensos sobre el presente y futuro de la industria minero energética con todos los niveles de gobierno; y en ese contexto, buscaremos un mayor acercamiento con las autoridades de los gobiernos regionales, locales y la población en general.

Igualmente, seguiremos los esfuerzos que estamos desplegando con el propósito de mejorar y ampliar nuestros canales de comunicación, a fin de que los ciudadanos de a pie conozcan la contribución que hace el sector minero energético a favor del desarrollo de las comunidades, regiones y el país en su conjunto. Nuestro deseo es que se nos perciba como lo que somos: un aliado en la tarea de derrotar la pobreza y generar bienestar para todos los peruanos.

¿En las últimas décadas qué rol ha jugado la inversión privada para impulsar el crecimiento del sector minero energético peruano?

La inversión privada en el sector minero energético es fundamental no solo para su crecimiento, porque directamente pone en valor los recursos naturales que generan riqueza, sino también para dinamizar actividades asociadas al rubro minero energético, como manufactura, construcción y servicios. Todas estas actividades generan empleos formales con salarios en la mayoría de casos por encima del promedio nacional.

En las últimas décadas, hemos visto este impulso con la puesta en marcha de diversos proyectos, desde Camisea hasta Las Bambas, los cuales han contribuido al crecimiento económico y a la generación de más recursos para diversas regiones del país, además de otros beneficios, como el acceso a energía más limpia, a costos competitivos, en el caso del gas. Para retomar esa senda, es necesario un trabajo conjunto con las autoridades, la población y nuestros asociados para conseguir un nuevo impulso a la inversión minero energética.

Al asumir como presidente, dijo que las autoridades de gobierno deben dar señales claras de estabilidad jurídica y Estado de derecho para atraer nuevos capitales. A su juicio ¿cuál será el principal desafío que deberá enfrentar el siguiente gobierno para alentar la inversión?

Sin lugar a dudas, hoy necesitamos autoridades con liderazgo y visión de futuro que tengan actitud y decisión de emprender las reformas que le aseguren competitividad y productividad a todos los sectores económicos; así como que reviertan la pérdida de credibilidad de las instituciones democráticas que son fundamentales para asegurar la gobernabilidad.

El gobierno que asuma el próximo 28 de julio, al celebrarse el bicentenario de nuestro país, tiene que marcar un punto de quiebre, donde el Estado de Derecho y la estabilidad jurídica recuperen su preeminencia y prevalezcan. En esa línea, se requiere dar señales firmes de promoción a la inversión privada y generar confianza entre los agentes económicos con el fin de reactivar las inversiones en todo el aparato productivo nacional.

A su vez, es necesario relanzar el esfuerzo del Estado por cerrar las brechas de desigualdad social que impiden el desarrollo de la población debido en parte por su ausencia en muchas zonas del país. Urge que el Gobierno -de manera oportuna y eficiente- atienda los requerimientos de la población con mejores servicios de salud, educación, saneamiento, infraestructura productiva, carreteras; con el objetivo de cerrar las brechas sociales que se vienen arrastrando por décadas.

¿En la actualidad urge mejorar la competitividad del sector minero energético y del país para no dejar de ser un destino de inversión?

Durante muchos años hemos sido el centro de atracción para la inversión minero energética. El Perú abrió su economía en la década de los noventa. Antes había una economía cerrada y las grandes empresas mineras, con excepción de Southern Perú, eran estatales. Solo había pequeña y mediana minería. La apertura del país a los capitales internacionales y el ingreso de la inversión privada masivamente, trajo consigo un cambio y un crecimiento importante para el desarrollo de nuevos proyectos en minería, hidrocarburos y energía.

Lamentablemente, en los últimos años el crecimiento de nuestras industrias ha perdido velocidad por diversas razones. Una de ellas es la actitud burocrática de ciertas agencias del Estado, que demoran innecesariamente el inicio de inversiones. El sector minero energético no ha estado ajeno a la “permisología” y la “tramitología”.

La excesiva carga regulatoria, no necesariamente eficiente, nos resta competitividad. Si bien, reconocemos el esfuerzo del Ministerio de Economía y Finanzas para diseñar propuestas específicas de simplificación administrativa, todavía hay mucho camino por recorrer y se necesitan medidas que garanticen el destrabe de las inversiones, que hoy urgen para revertir la crisis económica.

Otro elemento importante es la conflictividad social, que se ha incrementado en los últimos años por diversas razones, que requiere para su solución un trabajo conjunto entre el Estado, la población y las compañías del sector minero-energético. En muchos casos se percibe una ausencia del Estado en el cierre de brechas sociales que resiente a las poblaciones cercanas a nuestras operaciones y genera conflictos hacia las empresas, que están más a la mano.

MINERÍA

Hoy solo hay dos grandes proyectos mineros en construcción: Quellaveco y Mina Justa. ¿Qué proyectos van a sostener el flujo de inversiones en el corto y mediano plazo?

Si uno compara las inversiones mineras que se dieron en la primera mitad de la década pasada con lo ocurrido en los últimos 5 años podrá comprobar que la inversión ha caído en 40% en el último quinquenio. Ello a pesar de las importantes inversiones en Mina Justa y Quellaveco, dos grandes proyectos. El país debe recuperar su ritmo de inversión en los próximos años.

Estamos convencidos que la ampliación de Toromocho es uno de los proyectos que debe ejecutarse en el corto plazo, superado el impase con la modificación de su EIA. A este se suma la ampliación de Santa María, que ya se encuentra en construcción. Para el mediano plazo deben entrar las construcciones de Yanacocha Sulfuros, Corani y la ampliación de Shouxín, que en conjunto implican una inversión de US$ 2,800 millones. También esperamos que el próximo gobierno lleve adelante el proyecto Tía María, donde sabemos de los importantes avances que se han obtenido en lo social.

A pesar de tener un importante pipeline de proyectos que suma 46 mil millones de dólares, nos preocupa que luego de proyectos mencionados anteriormente no se tiene certeza de qué otras inversiones se podrán ejecutar en el mediano plazo, a pesar de contar con un escenario coyuntural de precios favorable.

¿Usted cree que los recursos del canon minero han sido bien invertidos por las autoridades regionales y locales en los últimos años? ¿Se necesita replantear el modelo de distribución?

La evidencia muestra que en la mayoría de los casos estos recursos no han sido adecuadamente ejecutados, tanto en términos cuantitativos como cualitativos. Algunos aspectos para relevar como causantes de esta situación es la complejidad del esquema de inversión pública y la falta de capacidad técnica a nivel regional y municipal; así como el desincentivo del uso de los recursos porque no revierten al tesoro público. A esto se agrega que en los casos en que se utilizan los fondos del canon, estamos frente a escenarios de baja calidad de gasto y otros problemas.

Por tal motivo, creo que sería necesario repensar el esquema de distribución y uso de estos recursos, a fin de contar con modelo oportuno y eficiente, que sirva de palanca de desarrollo y permita dinamizar las economías locales y acortar las brechas de infraestructura básica y sociales.

La minería peruana ha perdido atractivo para la inversión en exploración minera a pesar que cuenta con un gran potencial geológico. ¿Las reservas mineras de nuestro país corren algún riesgo a futuro?

Somos un país con un alto potencial minero y gran diversificación de estos recursos. A manera de ejemplo, contamos con el 21% de las reservas mundiales de plata, 10% de cobre y 8% de zinc. Por otro lado, según el INGEMMET, la exploración minera tiene la característica de tener una baja tasa de éxito. Así, de cada 1,000 lugares con potencial minero, se acaban explorando a fondo 100 y de este centenar solo uno se convierte en una mina.

Carecer de una política clara de promoción de la exploración pone en riesgo la continuidad productiva, la ampliación de las operaciones actuales y el descubrimiento de nuevos yacimientos.

En ese contexto, hay que anotar que la última Encuesta Minera 2020 del Instituto Fraser del 2020 mostró que el Perú retrocedió no solo en atractivo para la inversión minera, sino principalmente en cuanto a las mejores prácticas del potencial minero; algo que motiva una preocupación considerando que nuestro país es reconocido mundialmente por su riqueza geológica.

Según el ranking Fraser, el Perú que se ubicó en el puesto 24, en el 2019, retrocedió al puesto 34 en el 2020, en atractivo para la inversión, considerando a un total de 77 plazas mineras.

¿Qué futuro le ve a la minería cuprífera en Perú, teniendo en cuenta que más de la mitad de la cartera de proyectos mineros identificada corresponden a la explotación de cobre?

El futuro es muy alentador, más aún si tomamos en consideración el desarrollo productivo del norte de Chile, convirtiéndonos en una zona geográfica muy relevante en cuanto a provisión de este metal. El incremento futuro de la oferta está sustentado en un mayor consumo generado por la demanda de vehículos eléctricos (que consumen 4 veces más que los de combustión), migración a energías renovables, y el desarrollo de una cuarta revolución industrial asociada al internet de las cosas, robótica, industrias inteligentes, entre otros. Se agregan a estos cambios de tipo tecnológicos el importante plan de infraestructura que ha propuesto el presidente de Estados Unidos.

Se ha conformado un comité de proveedores que abastece a las empresas mineras. ¿Cuál fue la necesidad de implementar este nuevo comité y cuál es su principal función? Además ¿cómo ayudará a dinamizar el sector minero?

Consideramos al sector de proveedores como un gran aliado estratégico y por lo tanto de suma importancia en el desarrollo y crecimiento de la industria minero energética peruana. Según el BCR, sólo en el sector minero se calcula que el 30% del total de valor agregado de la minería – 57 mil millones de soles en 2019 – corresponden a la producción del sector de bienes y servicios.

Adicionalmente, el efecto multiplicador de mano de obra directa e indirecta que los proveedores proporcionan a la industria es de gran impacto en la generación de empleo (alrededor de 8 a 1). De tal manera que la intervención del sector proveedores en lo económico y social es fundamental para impulsar la senda del crecimiento no solo de nuestra industria minero energética, sino también del país.

Si bien el sector proveedores forma parte de nuestra institución desde el 2013, desde hace dos años, se ha fortalecido como Comité Sectorial de Proveedores en el gremio. Además de trabajar juntos cooperativamente con los sectores minero y energético, uno de sus principales objetivos es compartir las buenas prácticas operacionales entre nuestros asociados. La industria minero energética en el Perú, es una industria responsable con sus trabajadores, la comunidad y el medio ambiente, de tal manera, debemos buscar que nuestros asociados proveedores también compartan esta cultura organizacional responsable.

Además, en esta etapa de crisis por el Covid19, el Comité de Proveedores es un gran aliado como una instancia de colaboración donde las empresas comparten información, de sus éxitos y fracasos, que es una parte esencial no sólo para enfrentar esta pandemia sin precedentes, sino también para aprender de ella e identificar oportunidades en nuestra industria.

HIDROCARBUROS

Ha dicho que el sector hidrocarburífero sufre una de las más graves crisis de su historia ¿Cuál es el camino que, a su juicio, debería seguir el Perú para incentivar este sector? ¿Cuáles son los principales obstáculos que deberíamos superar?

El camino consiste en promover las inversiones de riesgo en exploración y producción de hidrocarburos. Hay que destacar que el país está sub explorado. Con este fin, es necesario actualizar la reglamentación de regalías y de calificación de empresas petroleras. Pero las inversiones no van a llegar si no se garantiza un ambiente de paz social.

Para ello es fundamental reducir la conflictividad social en las zonas petroleras, priorizando la ejecución del plan de cierre de brechas de Loreto que está previsto para el 2020-2025, debido a que la mayoría de conflictos se han presentado en esta región y porque es la zona petrolera con brechas sociales más significativas. El plan de cierre de brechas de Loreto tiene un presupuesto en obras estimado en casi S/. 6,000 millones. De resultar exitoso, se debería replicar este modelo a las otras regiones productoras.

Asimismo, se debe buscar que los recursos del canon y sobrecanon petrolero y el canon gasífero se conviertan en un catalizador del desarrollo económico y social de las zonas petroleras.

Otro tema, no menor, para incentivar las inversiones en el upstream es contar con infraestructura que permita llevar el petróleo y el gas natural a los mercados, por ello se debe garantizar la operatividad y sostenibilidad de infraestructuras como el Oleoducto Norperuano, que es el medio de transporte por excelencia de la producción de la selva norte, y propiciar la realización de otros proyectos que permitan contar con infraestructura de ductos que permitan dar una mayor seguridad energética al país.

¿Usted cree que Camisea fue un factor clave para el cambio de la matriz energética en el país?

Sin duda. El desarrollo del proyecto Camisea ha sido un factor clave para que el uso de gas natural en el país se amplíe desde un 6% de la energía utilizada en el 2004 hasta un 40% en la actualidad. El desarrollo de Camisea ha permitido contar con una fuente de energía limpia, segura y económica. Si se compara con otras fuentes de energía, la utilización del gas natural ha significado ahorros muy importantes para los hogares, la industria y otros sectores económicos y en la generación eléctrica. Esto se traduce en millones de toneladas de CO2 que no se han emitido al ambiente en beneficio de la salud de los ciudadanos y reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero.

¿Qué acciones se deben emprender para acelerar el proceso de masificación del gas en el territorio nacional?

Actualmente existen concesiones de distribución de gas natural en 12 regiones del país y los proyectos de gas natural que están en distintas etapas de promoción como el proyecto SITGAS y el proyecto 7 regiones nos permitirán ampliar aún más el acceso a esta fuente de energía.

Es necesario promover el uso de gas natural en los hogares y en algunas industrias que todavía no lo están aprovechando de manera intensiva, así como en usuarios vehiculares y comercios. El FISE es un instrumento poderoso para que el Estado promueva el acceso a los hogares vulnerables; más aún en las regiones del interior del país. Asimismo, se necesita promover herramientas financieras para que unidades vehiculares livianas y pesadas puedan acceder al gas natural.

ENERGÍA

Los avances en el sector energético son evidentes: actualmente, el 96% de los peruanos tiene acceso a electricidad y existen, además, 62 proyectos en 22 regiones del Perú. Sin embargo, la inversión está disminuyendo. ¿Cómo revertir este escenario?

Según cifras oficiales del Ministerio de Energía y Minas, la inversión en el sector eléctrico ha sido constante en los últimos 10 años, acumulando montos de inversión por más de US$ 18 mil millones, pero sin duda el gran objetivo para el Estado peruano y para las propias empresas, es continuar en el proceso de afianzamiento del sistema energético nacional.

Consideramos que, para dar continuidad al flujo de inversiones en el sector, los esfuerzos se deben enfocar, entre otros, en el desarrollo de proyectos de generación eléctrica en base a energía renovables. Adicionalmente, es necesario contar con un marco regulatorio integral sobre la materia.

Otro tema que requiere un replanteo, es el relacionado a la expansión de las líneas de transmisión y la necesidad de una gestión oportuna del Plan de Transmisión. Finalmente, en el sub sector distribución se debe promover su desarrollo tecnológico, lo cual permitirá elevar la calidad del servicio eléctrico en todo el país.

¿El sector eléctrico requiere de reformas que apalanquen su crecimiento sostenido?

El Perú cuenta actualmente con un sistema eléctrico orientado a satisfacer la demanda de energía del país y a su crecimiento, la cual es atendida de manera continua, confiable y eficiente, es un sector que ha evidenciado gran desarrollo en los últimos años.

Nuestro país tiene una doble ventaja competitiva en el sector eléctrico a nivel internacional: Por un lado, el costo de generación es relativamente bajo comparado con otros países y, en segundo término, la generación eléctrica proviene de fuentes limpias ya que la mayor parte de la energía eléctrica proviene de hidroeléctricas y plantas de generación a base de gas natural.

Pero si queremos continuar por el camino del desarrollo del sector y su crecimiento, es necesario que este proceso sea acompañado con medidas que brinden al inversionista la predictibilidad necesaria para continuar invirtiendo en el sector y en el país; ese es el gran reto del nuevo gobierno.

 

Fuente: «Desde Adentro», Revista de la SNMPE

Fecha: 25 mayo 2021

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