Por: María Isabel León, Presidenta de la CONFIEP

En el 2019, al asumir la Presidencia de la CONFIEP, tuve el honor de ocupar posiciones en diversas organizaciones públicas y privadas como el Consejo Nacional de Competitividad, el Consejo de Alto Nivel Anticorrupción, el Acuerdo Nacional, el 2030 Water Resource Group del Banco Mundial, Empresarios por la Integridad, entre otros.

Pero, sin duda, el espacio más retador fue el liderar el Capítulo Peruano del Consejo Empresarial de la Alianza del Pacífico, que me ha permitido comprobar que, a través del diálogo y del esfuerzo continuo, se pueden lograr metas objetivas que impacten en la calidad de vida de millones de personas.

Hace unos días y bajo el lema “La crisis como oportunidad”, en la “VII Cumbre Empresarial” y “Cumbre de Presidentes de la Alianza del Pacifico” llevada a cabo en Chile, acordamos la “Declaración CEAP 2020” con propuestas consensuadas para promover la recuperación de la economía con adaptabilidad en nuestras naciones.

Así, los empresarios de Colombia, Chile, México y Perú, coincidimos en que la evolución empresarial deberá estar impulsada por tres factores principales: Primero, la comprensión de la empresa como un ecosistema de diversas fuerzas que merecen una legítima retribución (para empresarios, inversionistas, trabajadores, proveedores, clientes).

En segundo lugar, el propósito como ancla de la estrategia y del accionar de la empresa que busca servir a la sociedad; y en tercer lugar la importancia de la cultura para reproducir estándares éticos que permitan hacer las cosas bien. cuando “te ven” y cuando “no te ven”.

Por ello, planteamos 3 caminos: la recuperación económica y social, los desafíos para modernizar los marcos institucionales y regulatorios de los Estados, y profundizar la evaluación empresarial.

Todos, bajo el eje central de recuperar el empleo, la formación de capital humano y generar mayor empleabilidad e inclusión laboral, sobre todo en los sectores más golpeados, proponiendo nuevos regímenes de contratación temporal y la modificación de leyes que permitan mejores condiciones en las contrataciones a tiempo parcial, sin que ello signifique reducción de beneficios ni precarización del empleo para los trabajadores.

Lo he dicho reiteradamente: Para lograr un país más equitativo e inclusivo, es importante entender que sin empresas no hay trabajo digno; que, sin trabajadores no hay empresa; que sin empresas no hay estabilidad, y que sin trabajadores y empresas no hay innovación. Sin trabajadores y empresarios “unidos” en una misma visión, no hay futuro para el progreso y desarrollo de las familias.

Que el esfuerzo de la Alianza del Pacífico por lograr este sueño, dure muchos años más.

 

Columna de Opinión publicada en el Diario Correo 13.12.2020

Fecha: 13 diciembre 2020

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