Sobre respeto y buenas prácticas

Sobre respeto y buenas prácticas Por Francis Stenning
17/07/2017,

No cabe duda de que el Perú está atravesando por una crisis de confianza institucional que por efectos de la corrupción le está costando al país, por lo menos, un punto porcentual del PBI, según cifras del propio Gobierno. Una crisis que retrasa los esfuerzos por reducir la pobreza y por mejorar la infraestructura, entre otras tareas, que tanto urgen al sector público como al privado.
En este contexto, surge el compromiso de trabajar en forma conjunta el sector empresarial, el gobierno, la academia y demás instituciones de nuestra sociedad. Todo ello con el fin de identificar las falencias que nos rodean, mitigarlas y recuperar así la confianza de nuestra sociedad, elemento fundamental para reactivar la inversión en nuestro país, mantenernos en la senda del crecimiento y de la generación de empleo.
Para este proceso, la implementación de prácticas de sostenibilidad corporativa – tarea de cualquier tipo de empresa u organización (pública o privada, local o extranjera, grande o chica)- se convierte en  una acción fundamental para atacar la crisis de confianza. Por tanto, su eje central es la creación de valor por parte de las empresas, tomando como punto de partida el respeto hacia sus grupos de interés. 
El respeto es un aspecto clave, ya que no solo está dirigido hacia los inversionistas que buscan rentabilidad, sino también hacia los colaboradores quienes con su trabajo hacen posible obtener los resultados esperados. Respetar a los proveedores que comprometen sus productos y servicios, a las instituciones financieras que financian sus operaciones, a la comunidad y al medio ambiente en el que se desenvuelven es, sin duda, un ejemplo de buenas prácticas corporativas y de sostenibilidad. 
La Bolsa de Valores de Lima (BVL) no ha sido ajena a estos esfuerzos. La semana pasada, reconoció, por décimo año consecutivo, a las empresas listadas en la BVL que demostraron la implementación de las mejores prácticas de gobernanza corporativa(*). Este reconocimiento cobra mayor importancia en el mercado, particularmente, en una coyuntura donde los escándalos de corrupción llenan los titulares y la agenda política de nuestro país. Hoy más que nunca tenemos el deber de destacar los importantes esfuerzos del empresariado peruano en la implementación de estas prácticas, pues nos demuestra que tenemos un grupo comprometido con el desarrollo del país y cuyos esfuerzos de este año se ven reflejados en por lo menos las 16 empresas reconocidas. 
Asimismo, la BVL mantiene un activo compromiso con los principios rectores de las Naciones Unidas Es así que, desde el 2014, forma parte de la iniciativa de Bolsas Sostenibles (SSE por sus siglas en inglés), la cual tiene por objetivo impulsar en los mercados local las mejores prácticas Ambientales, Sociales y de Gobierno Corporativo (ASG o ESG por sus siglas en inglés). Igualmente, en el marco de la COP20, la BVL fue partícipe de la creación del Programa de Inversión Responsable (PIR), institución a través de la cual se promueven los  principios de inversión responsable del PRI (Principles for Responsible Investments) en el mercado peruano. Uno de los primeros aportes de la BVL, a través del PIR, ha sido su contribución con la elaboración de la Guía para llenar el Reporte de Sostenibilidad que todas las empresas listadas en Bolsa deben incluir en su Memoria Anual.
Reconocemos el avance por parte del sector público y privado en materia de Sostenibilidad Corporativa, sin embargo debemos reconocer también que aún queda un buen trecho por recorrer; por ello, es necesario que tanto inversionistas, empresarios y la sociedad en general se comprometan con ello en aras de hacer más eficiente el mercado financiero, tener un mejor entorno de negocios y contribuir así a un mayor bienestar para todos.
  
(*) Las empresas para ser reconocidas deben cumplir con ciertos parámetros objetivos validados por terceros y por el mercado, a través de La Voz del Mercado.

 

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